LOVET RECOMIENDA
Meta: ¿y si no estamos hechos para buscar a nuestra otra mitad?
En Plaza Fátima, Galatea Teatro presentó dos funciones de Meta, obra escrita y protagonizada por Perla Saldívar, bajo la dirección de Gera Manzo. El elenco se completa con Albar Ramírez y Carlos Montes de Oca, quienes sostienen un juego escénico dinámico, físico y profundamente sensible.
Vi Meta por primera vez en Foro Trece. En aquella ocasión, mi atención estaba puesta en seguir el argumento, como si se tratara de una muñeca matrioska: una historia que abre otra, y otra más, expandiéndose en múltiples capas. En el centro de ese universo está el mito de Aristófanes, narrado en El banquete de Platón: seres completos, de cuatro brazos y cuatro piernas, que fueron separados por los dioses y condenados a buscar, desde entonces, a su otra mitad.

La obra retoma este origen con una imagen poderosa: un cuerpo doble que gira en sincronía perfecta, una danza que es génesis… hasta que algo irrumpe y divide. Es ahí donde nacen los personajes: ella, UNA; él, DOS.
Ella quiere quedarse en el centro, en la seguridad de lo conocido. Él necesita explorar los bordes del universo. Y al separarse, comienza el viaje. Acompañados por TRES un ser que llega hasta ese lugar.
A partir de ese quiebre, Meta se despliega en un juego de universos paralelos donde los personajes se buscan, se encuentran y se pierden en distintas versiones de sí mismos. La propuesta escénica se apoya en elementos de metateatro y, en esta nueva versión, en recursos multimedia que funcionan como guía para el espectador: no distraen, acompañan. El paisaje sonoro, más vivo y presente, le da pulso a la escena y potencia la experiencia sensorial.
Pero si algo cambió en esta segunda mirada no fue solo la puesta… fui yo.
Esta vez, Meta no me dejó con la idea romántica de encontrar a la otra mitad. Me dejó con una pregunta mucho más incómoda y, a la vez, liberadora:
¿y si ese mito no se trata de buscar a alguien más?
¿Y si el verdadero regalo de los dioses no fue la separación como castigo… sino como posibilidad?
Quizá no venimos a completar a nadie, y solo venimos a entender que ya somos completos.
Meta no ofrece respuestas cerradas. Propone un viaje. Y en ese viaje, entre universos, cuerpos y decisiones, deja una certeza suspendida en el aire: a veces, perder al otro… es encontrarse.



Muchas gracias, Marisa, por esta magnífica nota y sobre todo por habernos acompañado.