Gracias a 20TH CENTURY STUDIOS por la invitación.

Título original: The Dog Stars (2026, Reino Unido, 118min) Director: Ridley Scott.

Ridley Scott lleva a Jacob Elordi a un mundo postapocalíptico de paisajes desoladores, supervivencia y soledad. La película tiene momentos de tensión y un reparto atractivo, pero su historia tarda demasiado en encontrar el rumbo.

¿Qué queda de la humanidad cuando el mundo que conocemos desaparece? Esa es la pregunta que plantea La guerra de los últimos, la nueva película dirigida por Ridley Scott y basada en la novela best seller The Dog Stars, de Peter Heller. La cinta nos lleva a un futuro postapocalíptico donde un virus ha transformado por completo la vida en la Tierra y sobrevivir se ha convertido en una rutina.

Jacob Elordi interpreta a Hig, un joven piloto que vive aislado en un aeropuerto abandonado junto a Jasper, su perro, y Bangley (Josh Brolin), un militar experimentado que se ha convertido en su compañero de supervivencia. No les falta comida, tienen armas, y tienen un refugio. Lo que les falta es algo mucho más difícil de conseguir: una razón para seguir viviendo.

Un mundo después del fin

La película comienza cuando Hig recibe una misteriosa transmisión de radio. Esa señal representa la posibilidad de que todavía exista algo más allá del pequeño mundo que ha construido y decide investigar.

A partir de ahí, La guerra de los últimos abandona parcialmente la rutina de supervivencia para introducir nuevos personajes y nuevos conflictos, entre ellos Cima (Margaret Qualley), quien obliga a Hig a enfrentarse nuevamente con algo que parecía haber dejado atrás: la posibilidad de confiar en otra persona. El planteamiento tiene potencial. Un hombre que ha aprendido a sobrevivir debe decidir si todavía quiere relacionarse con los demás; el problema es que la película tarda demasiado en desarrollar esa idea.

Ridley Scott apuesta por la atmósfera

La guerra de los últimos luce bien. Ridley Scott construye un mundo postapocalíptico de grandes paisajes, espacios abandonados y una sensación constante de aislamiento. La fotografía convierte la naturaleza en uno de los elementos más importantes de la película. Hay belleza en ese mundo destruido; la contradicción funciona: mientras la humanidad prácticamente ha desaparecido, el paisaje continúa siendo impresionante.

El problema está en la historia

La guerra de los últimos tiene una premisa interesante, pero su desarrollo es irregular, habla de supervivencia, humanidad, confianza y de la necesidad de volver a conectar con otros seres humanos. Son temas importantes, pero también son conceptos que el cine postapocalíptico ha explorado muchas veces.

Hig tampoco termina de convertirse en un protagonista particularmente complejo. Elordi construye a un personaje contenido, marcado por la pérdida y la soledad, pero el guion no siempre le proporciona suficientes herramientas para profundizar en él. Josh Brolin, por su parte, aporta una presencia mucho más contundente como Bangley. Su personaje tiene una personalidad áspera que contrasta con la melancolía de Hig y genera algunos de los momentos más interesantes de la película.

Margaret Qualley y Guy Pearce también aportan nuevas capas a la historia, aunque sus personajes aparecen dentro de una narración que constantemente parece estar buscando hacia dónde avanzar.

Una película que tarda en despegar

Este es probablemente el mayor problema de La guerra de los últimos ya que la película tiene una duración suficiente para desarrollar un conflicto poderoso, pero buena parte del tiempo parece estar esperando que algo suceda, la supervivencia deja de ser una amenaza inmediata porque Hig y Bangley ya tienen una rutina perfectamente establecida. Tienen alimentos, protección y conocimientos para mantenerse con vida.

Entonces ¿Qué los obliga a seguir adelante? La respuesta está en la transmisión de radio y en la posibilidad de encontrar a otras personas, pero la película tarda en convertir esa búsqueda en un conflicto verdaderamente urgente. Hay momentos interesantes, pero cuando la película finalmente parece encontrar su ritmo, vuelve a detenerse.

Jacob Elordi frente al fin del mundo

Jacob Elordi continúa demostrando que puede sostener papeles alejados de los personajes adolescentes que marcaron sus primeros años de popularidad. Como Hig, ofrece una interpretación contenida y física. El personaje habla poco y pasa buena parte del tiempo observando, pilotando o intentando sobrevivir. Elordi consigue transmitir la soledad del personaje, aunque la película no siempre consigue que esa soledad se transforme en una experiencia emocional profunda para el espectador.

Y aquí aparece una paradoja: La guerra de los últimos quiere hablar sobre la necesidad de recuperar nuestra humanidad, pero en ocasiones mantiene al público demasiado distante de sus propios personajes.

¿Vale la pena verla?

La guerra de los últimos tiene suficientes elementos atractivos para despertar interés: Ridley Scott detrás de la cámara, Jacob Elordi y Josh Brolin al frente del reparto, una premisa postapocalíptica y un mundo visualmente atractivo.

La cinta tiene buenas ideas, pero no siempre sabe cómo llevarlas hasta sus últimas consecuencias. Sus momentos de acción funcionan, sus paisajes impresionan y el reparto cumple, pero la historia avanza con demasiada lentitud y sus reflexiones sobre la humanidad pueden sentirse conocidas.

Veredicto Lovet

La guerra de los últimos es una película de ciencia ficción postapocalíptica que apuesta más por la atmósfera y la contemplación que por la adrenalina. Ridley Scott construye imágenes poderosas y encuentra belleza en un mundo devastado, mientras Jacob Elordi y Josh Brolin sostienen una historia basada en la soledad, la supervivencia y la posibilidad de volver a confiar.

No es la mejor película de Ridley Scott, pero tampoco una experiencia para descartar. Es una propuesta contemplativa, visualmente atractiva y con buenas actuaciones, aunque necesitarás paciencia para llegar a sus momentos más interesantes.

La guerra de los últimos

Estreno en México: 27 de agosto

Dirección: Ridley Scott

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