La sala al final aplaudió.

El biopic nos deja ver a Michael Jackson creando, ardiendo en luz, explotando sobre el escenario… y también cayendo en sus propias sombras, esas que lo persiguieron desde la infancia. Ese ir y venir brutal entre estadios llenos y la soledad de su casa, entre el ruido del mundo y el silencio de su estudio, donde creía que si no estaba ahí, los mensajes de Dios le llegarían a Prince.

Hay algo profundamente humano en ese retrato: un ser incapaz de ver su propia grandeza, peleando contra sí mismo por alcanzar una perfección imposible.

Que Jaafar Jackson lo encarne en su juventud le da una naturalidad conmovedora, casi íntima, se trata del sobrino directo de Michael, joven que le heredo la genética y el talento, lo demostró al interpretar de manera bastante similar al cantar y bailar. Antoine Fuqua apuesta por una narrativa lineal, sí, un coming of age que podría parecer seguro… pero el verdadero riesgo está en otro lado: en atreverse a mostrar que los ídolos también sangran. Gracias al talento natural de Jaafar logró recrear magnificas recreaciones de los conciertos y en mostrar la genialidad detrás del artista. Esto es lo que da a la película la sensación de grandeza porque no solo mimetiza fisicamente a Michael, lo encarna. Claramente la idea no fue hacer un documental, es un espectáculo que por momentos se vive como un concierto. Inyecta emoción y lentejuelas al relato de una vida que trascendió en la historia de la música para siempre.

El reparto suma capas interesantes: la aparición de Mike Myers aporta un matiz inesperado, mientras que Miles Teller, como el abogado John Branca, introduce una dimensión clave en la maquinaria legal y mediática que rodeó al artista.

Porque al final, el brillo de Michael Jackson no estaba en las lentejuelas, sino en una luz interior que todavía hoy nos alcanza; una luz que la voracidad a su alrededor —la industria, el marketing, su propia familia — intentó devorar sin lograrlo del todo, porque aún ahora, entre el ruido y la distancia, sus destellos siguen encontrándonos.

La película terminó con aplausos… y con la necesidad urgente de ver la segunda parte. Esa donde el mito se rompe, entre escándalos, paternidad y todo lo que nunca terminamos de entender del artista.

Estreno en salas comerciales el 23 de abril, se disfruta más en Cinépolis.

Cta BBVA 4815163091308174

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