Dirección: Luis Guerrero | Teatro UDEM | Del 16 al 19 de abril
Las mil y una noches, montaje de los estudiantes del Taller de Teatro de la Universidad de Monterrey, es una de esas experiencias que convierten el escenario en un umbral hacia lo fantástico, lo sensual y lo profundamente humano.
Bajo la dirección de Luis Guerrero, este clásico árabe se reimagina en clave contemporánea sin perder su esencia: la urgencia vital de contar historias para sobrevivir. Guerrero —quien firma aquí su primer trabajo al frente del taller tras la jubilación del maestro Hernán Galindo— construye un universo escénico donde cada relato es una promesa de vida suspendida.

La premisa sigue latiendo con fuerza: un sultán devastado por la traición de su esposa cada noche pide una doncella para compartir el lecho, pero también la condena a muerte a cada mujer al amanecer. Hasta que llega Sherezada. Y con ella, la estrategia más poderosa: la imaginación. Cada noche, una historia nueva. Cada amanecer, una día más de vida. Mil y una noches para sanar el odio, lo que parecía imposible.
En esta versión, Sherezada no solo narra: hipnotiza. Su voz guía al espectador como si también fuéramos parte del palacio, esperando el siguiente “había una vez…”.

El montaje recupera relatos icónicos como Alí Babá y los cuarenta ladrones, Simbad el marino y otras fábulas que se entrelazan con humor, ritmo y una energía juvenil que sostiene todo el espectáculo. El resultado es una obra coral de aproximadamente 40 actantes entre actores y bailarines que llenan el escenario de movimiento, presencia y juego escénico.
La escenografía apuesta por lo sensorial: un proscenio que evoca arena y desierto, cubos de madera que se transforman en sonidos, paisajes y memorias. El diseño sonoro es uno de los grandes aciertos: vibra, respira y convierte el espacio en un desierto vivo que responde a cada historia.
Pero si algo sostiene esta puesta es la pregunta central de su director: ¿por qué contamos historias?
La respuesta parece sencilla y, al mismo tiempo, definitiva: para seguir vivos.
La obra fluye con humor y momentos de auténtica complicidad con el público que, como el sultán, queda atrapado esperando la siguiente narración. Hay detalles de estreno, sí, pero también hay una energía escénica que los supera: la de un grupo joven que entiende el teatro como un acto de riesgo y entrega.
Las mil y una noches nos recuerda que el teatro no solo representa mundos: los inventa para que podamos habitarlos.
Teatro de la Universidad de Monterrey
Del 16 al 19 de abril
Boletos en Ticketmaster y taquilla del teatro LOVET recomienda: ve a dejarte contar una historia.


