Ver a Hugh Jackman lejos del traje de superhéroe y convertido en un pastor de ovejas es, simplemente, asombroso. Hay algo profundamente conmovedor en esta imagen: Jackman retirado en un prado, rodeado de un rebaño al que cuida con ternura… y al que, sin saberlo, también está formando como detectives.
En Las Ovejas Detectives (2026), la calma del campo es solo el inicio de una historia que mezcla comedia, misterio y una sensibilidad muy particular. Cada noche, el pastor George lee historias de detectives a sus ovejas, sembrando en ellas una curiosidad inesperada. Lo que comienza como un ritual entrañable se transforma en el motor de la trama cuando, tras su muerte, el rebaño decide investigar quién fue el asesino.
La película, basada en la novela Las ovejas de Glennkill, apuesta por un “whodunnit” familiar que sorprende por su ejecución. Bajo la dirección de Kyle Balda, la historia logra equilibrar su premisa excéntrica con momentos genuinos de tensión y humor. No es solo una ocurrencia simpática: hay estructura, ritmo y un respeto real por el género.

Uno de los grandes aciertos está en sus protagonistas. Las ovejas, creadas con efectos visuales fotorrealistas, no solo se integran de forma impecable en el entorno live-action, sino que tienen personalidad propia. Lily, la más astuta, y Mopple, con su encanto despreocupado, son personajes que conectan de inmediato con el público. Aquí, una ovejita tierna también puede ser una mente brillante.
Visualmente, los prados son un deleite. Hay una calma estética que contrasta con el misterio que se va tejiendo poco a poco. Y en medio de todo, una idea muy poderosa: la inteligencia puede venir de los lugares más inesperados, incluso de un rebaño que decide hacer justicia a su manera.
Asistí a la función de prensa gracias a Cinépolis, acompañada de Austin y Yuyu, quienes no soltaron la atención ni un segundo. Se rieron, jugaron a descubrir al asesino y se dejaron llevar por la historia con una naturalidad hermosa. Esa conexión con las infancias es, sin duda, uno de los mayores logros de la película.
Las Ovejas Detectives no solo entretiene: enternece, sorprende y recuerda que incluso en los relatos más improbables puede haber una gran historia, salimos de ahí con lana en el corazón.
Gracias a Cinépolis por la invitación a la función de prensa y, sobre todo, por regalarme —junto a Austin y Yuyu— lo que sin duda fue ¡el mejor día de mi vida!

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