Monterrey, N.L.- En el íntimo escenario de Casa Musa, la comedia Si te metes con una, te metes con todas propone una premisa tan reconocible como divertida: tres amigas de toda la vida reunidas para celebrar una fiesta de divorcio.

Escrita por Jorge Silva y bajo la dirección de Sergio Esquivel, es producida por sus propias protagonistas, la obra encuentra su mayor fuerza en la química escénica de Claudia Marín, Claudia Abrego y Dinorah Cavazos, quienes interpretan a Ruth, Virginia “Vicky” y Maribel: tres mujeres que se conocen desde el colegio de monjas y que ahora, ya adultas, enfrentan las complejidades de la mediana edad, el amor y la amistad.

La historia arranca cuando Vicky firma el divorcio después de treinta años de matrimonio. Sus amigas deciden que la ocasión merece una celebración: una fiesta de divorcio con drinks coquetos, confidencias y la complicidad que solo existe entre amigas de toda la vida.

En ese ambiente relajado comienzan a emerger secretos que solo se confiesan en la intimidad de una noche de chicas. Ruth, la anfitriona y también divorciada, dirige un colegio laico y moderno; Vicky transita por un mundo espiritual de reiki, tarot y energías; mientras que Maribel representa el polo opuesto: una mujer profundamente católica, casada y madre de cinco hijos.

La comedia funciona especialmente en estos contrastes de carácter. Las actrices sostienen con precisión los ritmos de la comedia de situación, el humor de carácter y los enredos que se desencadenan cuando la noche se descontrola.

El detonante dramático llega con un detalle aparentemente menor: Ruth ha contratado a un stripper para sorprender a Vicky, pero un problema en el acceso del edificio genera confusión. En medio del caos, Vicky toma el teléfono de Ruth… y descubre una llamada entrante de su exmarido.

La pregunta cae como un rayo:
¿Por qué el exmarido de Vicky está llamando a Ruth?

Ese momento fractura la confianza del grupo y abre la grieta emocional de la obra. Lo que parecía una celebración ligera se transforma en una confrontación entre amigas donde los celos, las sospechas y viejas heridas salen a la superficie.

La obra incluso recurre a un flashback al colegio donde comenzó la amistad —y también la primera rivalidad entre Ruth y Vicky por un ídolo juvenil—. Es precisamente en ese tramo donde el ritmo se resiente ligeramente, como si la narración se apresurara a justificar la premisa del título.

Porque, aunque la obra promete una alianza combativa bajo la consigna “si te metes con una, te metes con todas”, el relato en realidad gira más alrededor de la fragilidad de la amistad que de una verdadera confrontación colectiva.

Aun así, la puesta se sostiene gracias al talento de sus intérpretes. Marín, Abrego y Cavazos delinean personajes sólidos, llenos de matices, alternando con agilidad los momentos de humor, tensión y nostalgia.

La respuesta del público lo confirma: la sala llena y las carcajadas constantes revelan que la obra conecta con algo muy reconocible —las complicidades, rivalidades y lealtades que nacen entre amigas.

Más allá de su premisa algo forzada, Si te metes con una, te metes con todas termina recordándonos una verdad sencilla pero poderosa:
la vida no siempre se camina de la mano de un hombre… muchas veces se camina de la mano de las amigas.

La obra se presenta todos los martes a las 20:30 horas en Casa Musa.

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