Bong Joon-ho regresa con Mickey 17, una ambiciosa mezcla de ciencia ficción, comedia negra y thriller que nos sumerge en una distopía de clonación y explotación humana. Basada en la novela de Edward Ashton, la película nos transporta a un futuro donde la biotecnología y el capitalismo han desdibujado los límites de la ética, convirtiendo la inmortalidad en una condena.

El protagonista, Mickey 17, es un «prescindible», un miembro de la tripulación enviado a un planeta helado para colonizarlo. Su única función es morir y ser reemplazado por su clon, Mickey 18. Pero cuando se niega a aceptar su destino, se desata un conflicto que expone las fallas de un sistema que utiliza a los seres humanos como meras herramientas desechables.

Bong Joon-ho, fiel a su estilo, construye una sátira mordaz donde la supervivencia es una ilusión y el poder está en manos de líderes caricaturescos, al más puro estilo de Parásitos (2019) o Snowpiercer (2013). En este caso, el líder de la colonia es una parodia de Trump, obsesionado con poblar el nuevo mundo con humanos perfectos.

La cinematografía de Darius Khondji captura la frialdad del planeta y la monotonía de la existencia cíclica de Mickey. La música de Jung Jae-il, con quien Bong ya ha trabajado en el pasado, subraya el tono ácido y crítico del relato.

Un fracaso inesperado

A pesar de la expectativa que generaba el regreso de Bong Joon-ho tras el éxito de Parásitos, Mickey 17 ha sido un desastre en taquilla. Con apenas 56 millones de dólares recaudados a nivel mundial, la película se ha convertido en una de las mayores pérdidas del año para Warner Bros., que invirtió 118 millones en su producción y otros 80 millones en marketing.

Ante estos números, el estudio ha decidido soltar la película en digital apenas 18 días después de su estreno, habilitándola en plataformas el 25 de marzo. Los analistas estiman que Warner perderá cerca de 100 millones de dólares, un golpe durísimo para el estudio y para Bong Joon-ho, quien venía de arrasar en premios con su última película.

Más allá de la taquilla, Mickey 17 nos obliga a reflexionar sobre la explotación laboral, la identidad y el derecho a morir. ¿Hasta dónde puede llegar un sistema que no solo nos controla, sino que nos niega incluso la posibilidad de desaparecer?

Con una ejecución impecable y un guion que equilibra el humor con la crítica social, Bong Joon-ho nos entrega una obra interesante, aunque, al parecer, no logró conectar con el público.

Veredicto: Una sátira distópica que no encontró su audiencia.

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