La cinta “Leonora”, dirigida por Thor Klein y Lena Vurma, llega a la cartelera mexicana como una producción internacional (México, Alemania, Rumania y Reino Unido) inspirada en la novela de Elena Poniatowska Leonora in the Morning Light. Con una duración de 103 minutos y un reparto encabezado por Olivia Vinall, Cassandra Ciangherotti y Luis Gerardo Méndez, la película busca retratar la vida y obra de la pintora surrealista Leonora Carrington.
Visualmente, la película deslumbra: rodada en escenarios de Xilitla, San Luis Potosí, la cámara aprovecha la riqueza natural y arquitectónica para evocar el mundo onírico al que Carrington tanto aspiró. La fotografía y la ambientación son, sin duda, uno de los puntos más altos de la producción.
La narrativa recorre los episodios fundamentales de la vida de la artista: su infancia rebelde en la alta sociedad inglesa, la fuga a Francia para unirse a los surrealistas, el desgarrador paso por el psiquiátrico de Santander con las terapias de cardiazol y electroshocks, su amistad entrañable con Remedios Varo, su matrimonio con Chiki y su vínculo con el mecenas Edward James. Sin embargo, a pesar de cubrir estos hitos biográficos, la cinta queda a deber en el retrato de la complejidad interior de Carrington.

La Leonora del filme fuma un cigarrillo para representar el acto creativo, pero rara vez nos muestra la profundidad del caos, la violencia interior y la lucidez visionaria que marcaron su proceso artístico. La película embellece, emociona y conmueve, pero no logra transmitir la verdadera desmesura de una vida surrealista.
Resulta curioso que sean directores alemanes quienes den forma a esta historia, considerando que el gran amor de Carrington, Ernst (un surrealista alemán), fue decisivo en su quiebre emocional y en su paso por Santander. Esa mirada extranjera aporta sensibilidad estética, pero también cierta distancia frente a la fuerza visceral que caracterizó a Leonora.
En suma, Leonora es una película bellísima en lo visual, con actuaciones que cumplen y una narrativa no lineal que acerca la vida de la artista a un público amplio. Sin embargo, quienes busquen el verdadero vértigo de la obra y la mente de Carrington, quizá saldrán con la sensación de que la película apenas roza la superficie de un océano turbulento.
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