Texto y Dirección: Luis Guerrero
Música en vivo: Luis Rizo
DramáticoMx, Monterrey Todos los martes de junio
Los parques temáticos nos remiten automáticamente a la felicidad. En México, nuestra infancia está plagada de referencias al imperio del ratón: sus canciones, sus películas y su imaginario nos han acompañado durante generaciones. Luis Guerrero toma todas esas referencias de princesas, villanos y cuentos de hadas, para crear Happyland, una obra testimonial disfrazada de comedia musical. Una ficción basada en hechos reales, con toda la libertad creativa para llevarnos a un parque de diversiones en Orlando, Florida.

La historia, llena de sátira, comedia y una emotiva reflexión final, narra el viaje de Lore, una estudiante mexicana que consigue una práctica profesional en uno de los parques más importantes del mundo. A través de extraordinarias voces, actuaciones fluidas y una narrativa bien dosificada, Happyland se convierte en una crítica dulce y punzante sobre la precariedad que enfrentan los estudiantes en programas de prácticas, donde no sólo trabajan sin sueldo, sino que además son sometidos a condiciones injustas y tratos desiguales.
Lore parte con el sueño de ser princesa, de encontrar al príncipe azul… pero termina descubriendo que nadie va a salvarla más que ella misma. El viaje del héroe se transforma en el de la heroína, quien toma el poder para destruir al dragón que la amenaza. Ese dragón tiene la voz y el cuerpo de la talentosa Mónica Muruato, que se desdobla como madre amorosa y madrastra tiránica. A su lado, Mario de la Garza roba carcajadas y aplausos en cada aparición, interpretando múltiples personajes —desde un fan obsesivo, un enano, una princesa hasta un pretendiente—, demostrando una versatilidad envidiable. El resto del elenco Karen de la Puente, Ana Karen Rodríguez y Orlando Castillo, acompaña con precisión, energía y presencia vocal.
Aunque el montaje brilla por su energía, ritmo y originalidad, hubo momentos en los que la transición entre escenas pudo sentirse un tanto abrupta, particularmente en los cambios de tono entre la comedia ligera y los momentos más serios o emotivos. Tal vez con un poco más de cohesión en el ritmo narrativo, la historia ganaría todavía más fuerza en su arco dramático. Aun así, el elenco logra mantenernos atentos gracias a su carisma y talento vocal, llevando la obra a buen puerto.
Una grata sorpresa llegó tras la función, cuando en camerinos apareció la verdadera Lorena, amiga cercana del director, quien años atrás le compartió su testimonio de vida trabajando en ese parque temático. Con humor, aclaró cuáles fueron las licencias creativas, y profundamente conmovida felicitó al elenco por la entrega, el talento y la maravillosa manera de contar su historia. Fue un cierre emotivo que reafirmó la conexión entre la ficción y la realidad.

Happyland es un musical inteligente, irreverente y entrañable. Una sátira que desmonta el mito del lugar más feliz del planeta, y nos deja con una certeza poderosa: a veces, no hay que esperar a que aparezca un hada madrina o un príncipe azul. A veces, basta con verse al espejo, reconocer tu historia y tomar el control del cuento.
Los boletos ya están disponibles en Arema Ticket y en las taquillas del Teatro Dramaticomx

