Obra: Ana Frank
Texto y dirección: Luis Guerrero
Lugar: Casa Musa, Monterrey
Funciones: Domingos, 18:00 h
Por: Marisa Garza para Lovet Magazine
En una ciudad donde el teatro lucha por abrirse paso, Ana Frank, escrita y dirigida por Luis Guerrero, ha logrado un milagro: agotar todas sus funciones y convertirse en una experiencia imprescindible. Presentada en Casa Musa, un espacio íntimo que multiplica la emoción y la cercanía, esta puesta en escena es un viaje sensorial y emocional que nos confronta con lo mejor y lo peor de la humanidad.
El montaje parte del Diario de Ana Frank, pero sin utilizar sus textos directos, lo cual permite al director construir una versión libre, poética y profundamente humana, imaginando la convivencia cotidiana de quienes se escondieron del horror nazi. El resultado es una obra que no solo narra, sino que transporta, conmueve y sacude.
La escenografía está meticulosamente diseñada: cada objeto y cada mueble hablan del universo interno de los personajes. La música en vivo, interpretada por la violinista Cristina Quintanilla, envuelve al espectador en una atmósfera cargada de tensión, belleza y nostalgia. El ritmo narrativo es contenido pero preciso, como un reloj suizo que avanza inexorable hacia el destino trágico que todos conocemos, pero que aquí se siente como si ocurriera por primera vez.

Fernanda Leija, como Ana Frank, lleva sobre sus hombros el corazón de la obra. Su interpretación es luminosa y valiente, llena de matices que van de la ternura a la rebeldía, del sueño a la desesperación. La acompañan con igual entrega: Alberto Marcos como Otto Frank, Mónica Muruato , Eugenia Valdés , Jorge Rodríguez Tueme, Karina Hernández, Pamela Marisa, Diego Cedillo, Lorenzo Vázquez y Sebastián Durán.
Uno de los momentos más potentes del montaje es la imagen de los zapatos de los personajes sobre una mesa, como símbolo del despojo, de la espera y del destino inminente. Hay en esa escena una potencia visual que condensa el espíritu de toda la obra: la belleza de lo efímero, la fragilidad de lo humano.
Luis Guerrero demuestra una sensibilidad aguda y una pasión por contar historias que nos interpelen. En sus palabras: «El teatro tiene la función de hacernos reflexionar y sentir, de no olvidar. Espero que esta obra deje una marca en quienes la vean». Y vaya si lo logra.

Ana Frank es una obra necesaria. Un testimonio escénico que no solo honra la memoria de una niña que quería ser escritora, sino que también nos recuerda, con belleza y dolor, que la esperanza puede florecer incluso en los tiempos más oscuros.
¡Imperdibles las siguientes funciones!
Los domingos 1 y 8 de junio, y una función especial el 12 de junio conmemorando el nacimiento de Ana Frank, será a las 8:30PM En Casa MUSA.Ana Frank revive en escena: Casa Musa se convierte en refugio y catarsis

