Ayer, la Casa del Libro Universitario se llenó de música, amigos y cultura para celebrar los primeros 30 años del programa cultural Taller Abierto, conducido por Gerardo López Moya. La velada fue un mosaico de expresiones artísticas que reflejaron la diversidad y el espíritu comunitario que siempre han caracterizado a este espacio.

En el escenario desfilaron talentos como Hombre Lumbre, proyecto en solitario y paralelo a El Gran Silencio; el Grupo Taller junto a María Fernanda, que puso a bailar al público; Juancho de la Verbena Popular y Chester, entre un sinfín de artistas que compartieron su energía con los asistentes. Además, los seguidores del programa pudieron adquirir mercancía conmemorativa —playeras, tazas y más— que reforzó el carácter festivo de la jornada.

La celebración no solo evocó tres décadas de transmisiones, sino también la trayectoria de Gerardo López Moya, un comunicador que ha sabido reinventarse sin perder la esencia de su oficio. Desde sus inicios en el periodismo impreso, pasando por la televisión y ahora consolidándose en las redes sociales, Gerardo ha mantenido firme el compromiso de dar voz a la cultura y a quienes la construyen día con día.

¿Quién es Gerardo López Moya?

Gerardo López Moya es un referente del periodismo cultural en Nuevo León. Su pasión por la música, las artes y la comunicación lo ha convertido en un puente entre creadores y públicos diversos. Con una voz cercana y un estilo inconfundible, ha dedicado su vida profesional a documentar, difundir y celebrar las manifestaciones culturales de la región y del país.

¿Qué es Taller Abierto?

Fundado en 1994, Taller Abierto es más que un programa cultural: es un espacio de encuentro. Durante tres décadas ha sido plataforma para músicos, escritores, artistas plásticos, cineastas y gestores culturales, brindando un lugar donde el diálogo con la comunidad se convierte en memoria viva. Su relevancia radica en la constancia con la que ha abierto micrófonos, páginas y pantallas a quienes construyen la cultura desde distintos frentes.

Un cierre inesperado y entrañable

La jornada concluyó con un momento improvisado, pero profundamente emotivo. En el estacionamiento de la Casa del Libro, los hermanos Tony y Cano Hernández tomaron sus guitarras acústicas y ofrecieron a Gerardo una serenata que se convirtió en un instante histórico. La amistad entre Gerardo y los Hernández tiene raíces profundas: en los años noventa, Gerardo los entrevistó en la terraza de su casa materna en la Unidad Modelo, y ahora, décadas después volvieron a encontrarse para celebrar juntos que siguen escribiendo historia.

Con temas como Criaturas de luz, Mitote, Círculo de amor y No sabemos amar, el público disfrutó de un set íntimo y vibrante que selló la noche con una carga de afecto y memoria colectiva. Fue un cierre épico y significativo, digno de los primeros treinta años de un proyecto que ha dejado huella en el periodismo cultural de Nuevo León.

Un legado en movimiento

Treinta años después de su fundación, Taller Abierto mantiene intacta su esencia: ser un espacio plural, diverso y abierto a todas las expresiones culturales. La celebración en la Casa del Libro Universitario no solo fue un reconocimiento a la trayectoria de Gerardo López Moya, sino también un recordatorio del poder del periodismo cultural para tejer comunidad, preservar la memoria y acompañar la transformación de la sociedad.

Con casa llena y un espíritu festivo, la noche dejó claro que Taller Abierto no solo es un programa: es una tradición que sigue viva y lista para seguir escribiendo nuevas páginas en la historia cultural de Nuevo León.

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