Por Marisa Garza

HATUN MAMA (Gran Madre), del director Roger Avanto. Fue presentada por Corazur, es una obra de teatro documental que hurga en una herida abierta: la violencia obstétrica y las esterilizaciones forzadas llevadas a cabo en comunidades rurales del Perú durante una agresiva campaña de control natal. Médicos y funcionarios —amparados en discursos de salud pública— realizaron vasectomías y salpingoclasias sin consentimiento, con engaños y promesas de víveres. Detrás de esa aparente política sanitaria se escondía un mecanismo de exterminio y silenciamiento de cuerpos femeninos indígenas.

La propuesta escénica nació como un monólogo, pero evolucionó hacia una estructura coral con cuatro actantes: una médica ginecóloga, dos demonios de blanco —símbolos inquietantes del poder médico y la deshumanización— y la protagonista, Quilla una joven menor de edad que llega a una clínica para un chequeo y termina siendo intervenida sin estudios previos, embarazada, y finalmente muerta.

El montaje encuentra su fuerza en el contraste entre lo bello y lo brutal. La escenografía colorida, el uso de música tradicional y la composición del espacio como un retablo peruano nos sitúan en un universo simbólico donde la espiritualidad andina se entrelaza con el dolor. En el centro del escenario, la figura de una mujer embarazada —símbolo de la Pachamama y de la maternidad— preside la escena como testigo y memoria de las que ya no están.

El cuerpo de Quilla —la protagonista— encarna la voz colectiva de miles de mujeres mutiladas, silenciadas, pero no vencidas. Su dolor no se queda en lo íntimo: se expande hacia lo ancestral y lo político. La obra nos recuerda que el cuerpo también es territorio, y que toda agresión sobre el es un acto de colonización contemporánea.

HATUN MAMA conmueve no solo por su contenido testimonial, sino por su capacidad de poetizar el horror, de transformarlo en memoria viva. En escena, la denuncia se convierte en rito: en cada gesto, en cada sonido de tambor o canto ritual, se levanta la voz de quienes fueron borradas de la historia oficial.

La puesta es un acto de reparación simbólica y una ofrenda. Frente a la violencia estructural, la obra responde con arte, con verdad y con una ternura que desarma. Porque hablar de la Gran Madre es hablar de todas: de las que fueron calladas, de las que aún resisten, y de las que siguen pariendo futuro.

Los invitamos a seguir la página de instagram Corazur para que conozcan las obras que estarán presentando:

Morir, Vivir o Nacer, dirección Andrea Patrone, el 4 y 10 de noviembre a las 8PM en DramaticoMX.

Robótica Sentimental, dirección Andrea Patrone, 12 y 24 de noviembre a las 8PM en DramaticoMX

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