Eternidad (2025)
Con Eternidad, el director David Freyne entrega una de las películas más emotivas y entrañables del 2025. A24 vuelve a demostrar su maestría para producir historias que, aun situadas en territorios fantásticos, laten con una humanidad palpable. La premisa es tan sencilla como demoledora: Joan, recién fallecida, llega a un limbo donde las almas no eligen su apariencia, sino que aparecen con el cuerpo con el que fueron más felices en vida. Durante siete días deberá decidir con quién pasará la eternidad. Allí se reencuentra con sus dos grandes amores: el marido de juventud que la guerra le arrebató demasiado pronto y el compañero con quien compartió más de cincuenta años, una familia y la quietud de una vida construida a fuego lento. Esa confrontación de tiempos y afectos convierte la película en un espejo brillante de lo que fuimos, lo que amamos y lo que, sin saberlo, elegimos para siempre. Eternidad llega a salas bajo la recomendación de Garantía Cinépolis, y agradecemos a Cinépolis la oportunidad de descubrir esta joya antes de su estreno.
Lo extraordinario del guion radica en su agilidad y claridad emocional. El ritmo fluye con una naturalidad envidiable, regalándonos una especie de tres finales posibles que conviven en tensión: ¿acaso no es eso un triángulo amoroso perfecto, uno que se repite incluso más allá de la muerte? El filme equilibra con gracia la comedia romántica, la reflexión existencial y pequeños destellos de melancolía que nunca caen en el exceso.

Pero aunque Eternidad habla de muerte, en realidad habla de la vida. De cómo la construimos, de los gestos cotidianos que terminan definiéndonos, de los momentos que marcan una ruta luminosa en medio de los años. La película nos obliga a preguntarnos: ¿cuál ha sido el instante más feliz de nuestra existencia? ¿Con quién quisiéramos repetirlo para siempre? ¿Qué versión de nuestro propio cuerpo elegiríamos para habitar el infinito?
Salí del cine con una certeza inesperada: en la eternidad, elegiría el cuerpo que tengo hoy. El de ahora, con las cicatrices que me trajeron hasta aquí, con la memoria de cada aprendizaje, con la sensación —radiante— de que nunca había estado mejor. Eternidad hace eso: te devuelve al presente, a tu propia forma, con una ternura que reconcilia.
Con las magníficas interpretaciones de Elizabeth Olsen y Callum Turner, y la sensibilidad visual que ya es sinónimo de A24, esta película se posiciona como una de las mejores del año. Una obra que no sólo entretiene: ilumina.
Lo que hacemos en Lovet no sería posible sin ti. Cada donativo es una semilla que se convierte en arte, en memoria y en futuro.
Invítanos un café a la cuenta de BBVA: 4815163091308174.

