Para los griegos, el alma es lo único que nos pertenece. El cuerpo regresa a la tierra, la mente es devorada por el tiempo, pero el alma permanece, alimentándose de belleza, experiencias y arte. Es quizá por eso que los teatros nunca mueren: son espacios donde las almas de creadores, artistas y espectadores se encuentran, dejando huellas que trascienden las épocas.
El Teatro de la Ciudad de Monterrey, que celebra 40 años desde su inauguración el 7 de diciembre de 1984, es un claro ejemplo de este fenómeno. Su historia, llena de arte y emociones, fue revisitada este fin de semana con un recorrido único titulado “Arquitectura memoriosa: visitas guiadas en el Teatro de la Ciudad”.
En esta actividad inmersiva, cada rincón del teatro —sus entrañas, camerinos, fosos y hasta su sótano— se transformó en un escenario vivo. Dirigidos por ocho reconocidos directores locales, estos espacios no convencionales fueron ocupados por ocho microescenas que narraron historias personales, homenajes a grandes figuras del teatro y hasta reflexiones sobre la existencia misma.
Un recorrido por las entrañas del arte

En uno de los camerinos, la directora Mayra Vargas reunió a la audiencia con el decano Virgilio Leos, quien compartió memorias de los momentos que marcaron las cuatro décadas del recinto en Inventario de un Jardín. Con nostalgia, el maestro recordó la grandeza escénica de su esposa, la maestra Myrna Kora Leos (QEPD), cuya presencia llenaba el escenario de una majestuosidad que todavía alegra sus días de soledad.

En otro espacio, la compañía Gorguz Teatro, dirigida por el maestro Alberto Ontiveros, rindió un homenaje emotivo al maestro Jorge Segura con la pieza «Compañero Rojo». En una salida de emergencia sobre la calle Matamoros, los actores narraron la vida de Segura desde su llegada a Monterrey, viajando en un camión de costales de mazorcas. Con un fragmento de la canción «Pa’ todo el año» de José Alfredo Jiménez, interpretada por el maestro Jorge Segura, el montaje recordó que “José Alfredo nos da permiso de llorar,” evocando la pasión por el teatro como fuerza vital.
Este homenaje no solo celebró la trayectoria del maestro, sino que también subrayó la importancia de reconocer y celebrar en vida a las grandes figuras del teatro, dejando en manifiesto el impacto invaluable que tienen en la escena y en quienes los rodean. Homenajes como este no solo nos conectan con su legado, sino que también les permiten experimentar en carne propia el amor, respeto y admiración que su trabajo ha inspirado. En el caso del maestro Segura, su testimonio vivo reafirma que la pasión por hacer lo que amamos es lo que verdaderamente nos mantiene vivos.

El director Víctor Martínez transformó el montacargas en un portal hacia lo intangible. Allí, el maestro Vicente Galindo protagonizó una escena que cuestionaba el origen de los fantasmas. En Un Huracán Fantasma Habita el Sótano exploraron el tema del desvanecimiento del ser. La atmósfera del sótano oscuro y húmedo, combinado con la presencia de los fantasmas, creó un ambiente muy poderoso. Me impactó ver a Vicente bailando en la cubeta de agua con el paraguas mientras Victor Hernández recitaba un poema; crearon una imagen poética, hermosa y a la vez profundamente confrontante. Además, también nos contaron tantos paralelismos entre ellos, para luego decirnos que era mentira fue brillante, la vida no solo es lo que vivimos, sino cómo nos la contamos, se valen unas cuantas mentiras que mejoren la narrativa de la vida. Fue un performance que me hizo reflexionar, me divertí, pero también tuvo momentos incómodos en el mejor sentido.
En el foso de la orquesta, Leticia Parra y su equipo presentaron Loco Cosmonauta del teatro un homenaje al maestro Gerardo Dávila (QEPD), en una obra profundamente emocional. Cada actor compartió un momento personal con el maestro, creando un biodrama que arrancó lágrimas a los asistentes, acompañados por Ebelina Dávila la hermana del homenajeado. El montaje fue un golpe certero al corazón, recordando que lo que dejamos en los demás —memorias, respeto y amor por el teatro— es lo que mantiene viva nuestra esencia. El reparto: Rosy Rojas, Liliana Cruz, Carmen Alonso, Victor Martínez, Laura Fernández, Niza Vela, Antonio Craviotto

El alma del teatro sigue viva
También hubo un homenaje a los técnicos, esos héroes invisibles que hacen posible la magia del escenario. A través del documental Pioneros del Espacio Interior de la maestra Monica Jasso, se destacó su labor esencial: sin ellos, el teatro sería solo un espacio vacío, sin luz, sonido, ni escenografía.

«Y por cierto… ¡ganamos!» Fue el emotivo relato de Talina Garler, quien convocó la energía de su primera infancia para crear un microteatro documental. En esta pieza, indagó en su memoria para revivir su primer encuentro con el Teatro de la Ciudad: un concurso estatal de canto del Himno Nacional Mexicano en el que, junto a sus compañeros, resultó ganadora.
Acompañada de un coro de niñas y niños, actuales alumnos de ella y de su pareja, el músico Daniel Román, quien los acompañó al piano, Talina logró entrelazar pasado y presente, transformando este homenaje en un acto de celebración y de continuidad artística.
Este recorrido no solo celebró los 40 años del Teatro de la Ciudad, sino que también permitió a los espectadores redescubrirlo. Fue un ejercicio de memoria y arte, donde los asistentes, más que observar, fueron testigos de un teatro vivo, palpitante, lleno de historias que siguen resonando.
El cierre del aniversario
Como parte de las celebraciones, también se presentó Los cantos de Bura (revisitados), un espectáculo multidisciplinario dirigido por Jorge Vargas y Teatro Línea de Sombra, con la participación de más de 150 artistas.
Así, a cuatro décadas de su inauguración, el Teatro de la Ciudad sigue siendo un alma viva de Monterrey. Porque el teatro, como el arte, trasciende el tiempo. Y este recinto, diseñado por el arquitecto Óscar Bulnes, seguirá alimentando el alma de quienes lo habiten, ya sea desde el escenario, detrás de bambalinas o desde las butacas.
El alma del teatro, como la nuestra, se nutre de belleza y arte. Y este aniversario es un recordatorio de que aún quedan muchas historias por contar.
El recorrido de “Arquitectura memoriosa presentó:
Mayra Vargas Inventario de un Jardín
Leticia Parra: Loco Cosmonauta del Teatro
Talina Garler: Y por cierto ganamos
Monica Jasso Pioneros del espacio interior
Alberto Ontiveros: Compañero Rojo
David Colorado: El Teatro de los Misterios y las Maravillas
Victor Hernández: Un Huracán Fantasma Habita el Sótano
Daniel Gutiérrez: Todo Va y Todo Vuelve y La Memoria Sigue


Felicidades, me hubiera encantado ir a ver todos los espectáculos, buena reseña,