Uno de los grandes temas a señalar, incluso desde mucho antes en que el celuloide llenara de gente las salas de exhibición y se creara un imperio fílmico, es sin duda: el genero de horror. Su referencia pudiera ir desde un abuelo asustando a sus nietos en la sala mirando incisivamente a la ventana, narrando acerca de los peligros sobrenaturales de la noche o el grupo de amigos juveniles sentados en una banqueta hablando acerca de leyendas en madrugadas como estas,»así como hoy, se los juro», pasando finalmente por la narrativa de un genero literario vasto y de buena calidad.
Desde finales del siglo XIX, en plena notoriedad francesa, la reciente cinematografía tuvo su primer intento del susto, con una producción del mítico Georges Melies, La mansión del diablo (1896), filme que evocaría las figuras del relato sobrenatural (el diablo, espectros, brujas).
Por su parte, el cine mexicano a través del tiempo, se ha ido diversificando en narraciones, filmes y propuestas que sin duda han demostrado la calidad interpretativa en la industria de terror nacional, desde temas recurrentes y habituales del genero, hasta el salvajismo de la humanidad colapsada en barbarie.
Grandes realizadores se han cubierto de aceptación y prestigio por sus cintas, como es el caso de directores como Juan Bustillo de Oro, Carlos Enrique Taboada, Juan López Moctezuma y en épocas recientes Guillermo del Toro, Rigoberto Castañeda y Jorge Michel Grau.
Como un guiño al genero, se homenajearan 12 filmes de horror mexicano, que han catapultado a sus realizadores al prestigio nacional e internacional, porque después de todo cada país renace en su folclore, sus costumbres y narraciones, lo que nos persigue son las leyendas de los abuelos, los relatos para no dormir y nuestro propio Comala arrastrándonos a la locura y el miedo.

– La llorona (Ramón Peón, 1933): La primera referencia de un filme de horror en México, proviene de una de las leyendas mas conocidas en el país, relatada desde el folclore y los trabajos literarios, de la mano del realizador cubano Ramón Peón y guion de Fernando de Fuentes, quien luego filmaría la exitosa «Allá en el rancho grande».
Si bien causó expectación, traducido en un gran numero de taquilla, su aceptación no fue del todo grata, aunque con el tiempo se ha convertido en un filme de culto, la primera en relatar la tragedia del alma en pena que recorre las calles con su vestuario de dolor y muerte.

- Dos monjes (Juan Bustillo de Oro, 1934), Propiamente no es considerado un filme de horror tradicional y su narrativa está mas apegada al suspenso o thriller, no cabe duda que es una de las grandes producciones mexicanas muy apegadas al género.. Elogiada por figuras como Breton y realizada con una gran influencia del expresionismo alemán, con un maquillaje soberbio, una tendencia obscura y una fotografía grandiosa.
La disputa en un monasterio entre dos monjes por una mujer de la cual estaban enamorados, “antes”, en su otra vida, marcara el conflicto entre ellos.

- – El espejo de la bruja (Chano Ureta, 1962): Una de las grandes figuras en el folclore y leyendas mexicanas es la famosa bruja, la hechicera que vigila, ¿cuantas historias no se han contado ya sobre el tema? Y el cine no es la excepción con buenas cintas, el espejo de la bruja marcó un comienzo en su presencia en el cine.
Una longeva ama de llaves, quien en realidad es una bruja, tiene la visión de que la mujer que sirve será asesinada por su esposo, un exitoso cirujano, al no poder salvarla y presenciar como la amante ocupa el lugar de la mujer, iniciara su cruzada de venganza, tomando todo lo que tenga a su disposición para conseguirlo.

4.- Hasta el viento tiene miedo (Carlos Enrique Taboada, 1968), si hay que señalar un filme de horror mexicano representante del genero, deberíamos de considerar esta historia de venganza de espíritus capturados en su dolor. Con escenas maravillosas e inmortalizadas, como aquel grito de ¡Claudiaaa!
Una estudiante de un estricto internado para señoritas tiene que pasar con sus amigas un receso estudiantil en la escuela, pero la visita y presencia de un fantasma vengativo la harán perder la cordura. La directora tomara cartas en el asunto y los motivos del espectro estarán inclinados en los secretos del dolor capturado en aquellas paredes.

- – El escapulario (Servando González, 1968): Otras de las grandes joyas de la filmografía nacional del genero, basado en los relatos de pueblos, las creencias y el valor que muchas veces recaen en las cosas consideradas sagradas.
Un sacerdote visita a una anciana moribunda en un pueblo de México, ella le entrega un escapulario y le cuenta del uso milagroso que tiene, “espanta a la muerte”, afirma al narrarle los hechos de su vida, la protección del escapulario, sus hijos y la violencia de un tiempo de guerra, injusticias y revolución.

- – El libro de piedra (Carlos Enrique Taboada, 1969): Otro de los grandes éxitos de Taboada, un homenaje al misticismo de la inocencia de los niños, la conexión con la soledad y a veces con los imaginarios que rondan las conversaciones infantiles.
Cuando un hombre contrae nupcias por segunda vez, se instala en una finca a las afueras de la ciudad con su hija y su nueva esposa. Recurriendo a una institutriz para la educación de la niña, pero la estatua de un niño llamado Hugo, hace “amistad” con ella, sucediendo hechos inexplicables que darán inicio al horror.

- – La mansión de la locura (Juan López Moctezuma, 1973): un gran filme con visión, la intención,no era solo contar una historia basada en un cuento de Edgar Allan Poe, era vestir el cuento, adornarlo y ejecutarlo con una imagen fabulosa.
Un periodista visita un asilo psiquiátrico para entender una nueva teoría del medico encargado del lugar. Cuando llega y experimenta el famoso “proceso”, se da cuenta que lo irreal del lugar, sus personajes y su ambiente hostil esconden la verdadera naturaleza de los profesionales del sanatorio.

- – Mas negro que la noche (Carlos Enrique Taboada, 1975): Taboada resurgiendo luego de dos grandes éxitos, en esta ocasión con otro gran acierto fílmico, acerca de una herencia, una heredera con dudas y el saber de entender que no siempre lo que se deja es riqueza o bien material, algunas veces hay algo mas allá de lo visible.
Una joven recibe de su difunta tía una mansión, con la única condición de cuidar a su gato, cuando se muda con sus amigas, van descubriendo la naturaleza del lugar, los hechos inexplicables las acosaran de una manera sobrenatural.

- – Alucarda (Juan López Moctezuma, 1978) Es una de las películas de horror mas prohibidas en la historia de la cinematografía nacional. Con imágenes poco convencionales y temas dificiles para la época, como la posesión demoniaca, el satanismo, las orgias y el lesbianismo (años setentas en México).
Habituada en el siglo XVI, en un convento en el campo, una joven y su compañera, una estudiante recién llegada al convento, visitaran un lugar en donde la primera está conectada y con la ayuda de un gitano invocaran fuerzas desconocidas.

- – La tía Alejandra (Arturo Ripstein, 1980), Ripstein también experimentó el genero con una propuesta sobre pertenencia, brujería y la intimidad de la familia. Con una magnifica Isabela Corona, quien volvió a recrear el personaje de bruja, tal y como deslumbró en el espejo de la bruja.
Una mujer mayor llega a la ciudad a vivir con su sobrino y su familia, ya que ella tenia el poder económico para ayudarles, la aceptan, pero poco a poco va entorpeciendo sus planes y salud, de una manera misteriosa logrará atormentarlos. Ya que en realidad es una bruja que intentara deshacerse de ellos.

– La invención de Cronos (Guillermo del Toro, 1993): Opera prima del multigalardonado director mexicano, con una propuesta visual impactante, un origen del “vampirismo”, sus secuelas y la búsqueda de inmortalidad.
Un anticuario descubre un artefacto construido por un alquimista en el siglo XVI, el cual al activarse y pinchar a la persona, lo renueva con inmortalidad, pero con secuelas graves, como la necesidad de sangre. Cuando un longevo y despiadado hombre busca el invento, el anticuario ya dependiente del cronos, no dejara que se lo arrebaten.

- – KM 31 (Rigoberto Castañeda, 2006): Filme que rinde homenaje a la leyenda de la aparecida del km 31 a la altura del desierto de los leones, en la carretera México-Toluca. Opera prima de Castañeda, que tuvo una secuela poco valorada.
Una mujer investiga el accidente que llevo al coma su hermana gemela ocurrido en el KM 31, para luego irse introduciendo en el ambiente paranormal del lugar, con susurros que la nombran y una tragedia que colapsara contra los que le importan.

Somos lo que hay (Jorge Michel Grau, 2011): Opera prima de Grau que entrelaza el canibalismo, la precariedad y la tradición de una familia mexicana poco convencional.
Al morir su padre, una familia de antropófagos en la ciudad de México, tendrán que luchar contra sus instintos y el hambre, al sentirse desamparados, ya que el padre era quien se encargaba del “alimento”. El hermano mayor tomara su lugar como líder y buscara la preciada «comida».
Otros filmes a notar: El asesino x (Bustillo De Oro, 1955), El vampiro (Mendez,1957), Veneno para las hadas ( Taboada, 1986), Satánico pandemonium (Martínez Solares, 1975), Belzebuth (Portes, 2017), Mal de ojo (Ezban, 2022).

