Verity (2026, Estados Unidos, 1h 54min) Dirección: Michael Showalter
Una historia de deseo, manipulación y secretos donde la pregunta no es solamente quién miente, sino cuánto estamos dispuestos a creer.
Verity logra hacerte dudar de todo lo que estás viendo. Esta basada en la exitosa novela de Colleen Hoover, la película protagonizada y producida por Anne Hathaway y Dakota Johnson entra en ese territorio deliciosamente incómodo donde el thriller psicológico se encuentra con el erotismo, la literatura y los secretos familiares.
Una escritora entra en la cabeza de otra escritora
Tras un inquietante accidente, la exitosa autora Verity Crawford queda imposibilitada para escribir. Es entonces cuando Lowen Ashleigh, una escritora prácticamente desconocida, es contratada como su escritora fantasma para terminar la exitosa serie de novelas de Verity. Para aceptar el trabajo, Lowen debe mudarse a la casa familiar de los Crawford. Entrar a la casa de una escritora no es solamente entrar a su hogar, es entrar en su mundo, en su cabeza.
Pero mientras intenta reconstruir la obra de una de las escritoras más famosas del momento, descubre verdades inquietantes sobre los Crawford. Hay una tensión sexual que atraviesa la historia, no es gratuita. Forma parte del juego de poder.
El manuscrito que nunca debió encontrar

Hasta ese momento, podríamos pensar que estamos frente a un thriller relativamente convencional, una escritora llega a una casa llena de secretos. Una mujer famosa que ya no puede escribir guarda misterios. Un esposo demasiado atractivo. Una familia marcada por la tragedia.
Hasta que aparece el manuscrito. Lowen encuentra en los archivos de Verity un texto que jamás debió leer. Y con eso la película cambia, da su primer giro, Porque de pronto ya no estamos preguntándonos únicamente qué ocurrió en aquella familia. Ahora tenemos que preguntarnos quién es realmente Verity. El manuscrito introduce una versión de los acontecimientos tan perturbadora que modifica completamente nuestra percepción de los personajes.
La maternidad, por ejemplo, aparece aquí desde un lugar incómodo y poco complaciente. Verity no es presentada como la madre idealizada que la ficción suele construir. Su experiencia con la maternidad está atravesada por el rechazo, la culpa, el arrepentimiento y sentimientos que resultan difíciles de admitir. Y ahí la película toca algo particularmente incómodo:
¿Qué sucede cuando una mujer descubre que convertirse en madre no produjo en ella los sentimientos que la sociedad esperaba? Esta pregunta la utiliza como detonador de una historia mucho más oscura.
Matrimonio, traición y una guerra psicológica

Lo que vuelve especialmente venenosa a Verity, es la relación matrimonial. Aquí la traición no aparece como un simple engaño. La película convierte el matrimonio en un campo de batalla donde el amor, el sexo, los celos y la manipulación pueden ser prácticamente indistinguibles.
Y nos plantea otra pregunta: ¿Cuánto conocemos realmente a la persona con la que compartimos nuestra vida?
Anne Hathaway y Dakota Johnson: delante y detrás de la cámara
Anne Hathaway y Dakota Johnson no solamente encabezan el reparto; también participan como productoras. Estamos ante dos actrices que decidieron involucrarse también en la construcción de la película desde otro lugar, llevando a la pantalla una historia que depende muchísimo del tono, del misterio y, sobre todo, de la manipulación de la percepción del espectador.
Hathaway en su Verity resulta inquietante precisamente porque nunca sabemos cuánto hay de ella en lo que estamos observando.
Dakota Johnson, por su parte, funciona muy bien como nuestra puerta de entrada a ese universo.
Su personaje llega como alguien aparentemente externo a la familia, pero poco a poco deja de ser una observadora. Se convierte en parte del juego. Y mientras más descubre, más difícil resulta saber que es verdad y que ha sido manipulación.
Y entonces llega el segundo plot twist…
No voy a contártelo. pero el segundo giro es precisamente el que vuelve mucho más interesante la película. Si el primer descubrimiento nos hace cambiar nuestra percepción de Verity, el segundo nos obliga a preguntarnos si acaso estuvimos creyendo la versión equivocada desde el principio.
Y, te preguntas: ¿qué pasa cuando una escritora convierte la mentira en una obra de arte?
Una película maquiavélica, sexy y muy entretenida
Quizá Verity no pretende ser una obra maestra del thriller psicológico. Su mayor acierto está en que sabe exactamente qué tipo de película quiere ser. es retorcida, manipuladora, entretenida con un toque sexy.
Y cuando finalmente llegamos a la pregunta definitiva —¿qué demonios es verdad?— entendemos que quizá esa fue la verdadera trampa desde el principio. La verdad siempre puede tener una versión más.
VERITY
Una película para quienes disfrutan los thrillers psicológicos, los secretos familiares, el erotismo y esas historias que terminan y te dejan mirando la pantalla pensando: «A ver… ¿entonces qué fue lo que realmente pasó?»
Verity ya esta en la cartelera de Cinépolis.
En LOVET no cubrimos cultura… la provocamos.

