Crítica – Sobriedad, me estás matando (Raúl Campos, 2026)
Sobriedad, me estás matando retrata a Raffi, un casi cuarentón atrapado entre la adicción, el cinismo y la comodidad de no cambiar. Octavio Hinojosa construye un protagonista ácido y antipático que funciona como espejo incómodo del privilegio masculino y la eterna postergación de la vida adulta. Hay verdad en su desgaste, y momentos donde la ironía conecta con una experiencia personal que se siente honesta.
Sin embargo, el guion duda constantemente sobre el rumbo de su relato. La película oscila entre la comedia negra y el drama de redención sin decidirse del todo por ninguno, sosteniendo una ambigüedad que, lejos de profundizar al personaje, termina por desgastarlo. Las situaciones se repiten, los conflictos se estiran y la empatía se pone a prueba más de lo necesario.
Maya Zapata y Alfonso Borbolla aportan solidez al reparto, pero ni siquiera ellos logran equilibrar una estructura que posterga demasiado sus revelaciones y acelera su desenlace. Cuando la película apuesta por el cambio, lo hace tarde y sin el peso emocional suficiente.
Distribuida por Cinépolis Distribución, Sobriedad, me estás matando plantea una pregunta incómoda y deja una sensación aún más cruel: la sobriedad puede llegar… pero no siempre alcanza para recuperar la vida que se dejó pasar.


