La Virgen de la Tosquera (2025, Argentina, 96min) Dirección: Laura Casabé.

Laura Casabé —con esta adaptación libre de Mariana Enríquez presentada en Sundance 2025— filma el primer amor como quien filma una herida abierta: con belleza, con cuidado y con una crueldad que no necesita gritar.

La historia ocurre en el verano sofocante de 2001, cuando Argentina se desmorona y el mundo parece a punto de romperse. Natalia (Dolores Oliverio) vive con su abuela (Luisa Merelas) en un barrio donde el polvo se pega a la piel y los sueños se hacen pequeños. Ella y sus amigas orbitan alrededor de Diego (Agustín Sosa), ese chico que concentra todas las fantasías posibles, hasta que aparece Silvia, una mujer que trae consigo el perfume de otro universo y rompe el equilibrio secreto de la adolescencia.

Casabé mira con un ojo puesto en la cosmovisión latinoamericana de lo sobrenatural y la brujería: el amarre, los poderes heredados de abuela a nieta, la intuición femenina como un idioma antiguo. Aquí la magia no es un truco de guion, es una forma de entender el deseo. Y el deseo, en esta película, nunca es inocente.

Hay una escena que me atravesó: dos chicas pagan para “debutar”. Llegan con el chichifo perfumadas, con billetes en la mano, como si la virginidad fuera un peso del que hay que liberarse. Lo que durante siglos se vendió como tesoro se vuelve mercancía incómoda. La película no juzga, pero exhibe la paradoja: el cuerpo femenino siempre negociado, siempre narrado por otros.

La tosquera —ese lago nacido de una cantera abandonada— es el corazón oscuro del relato. Un santuario profano donde amar empieza a parecerse a poseer y donde la fascinación se vuelve rencor. Natalia no es heroína ni monstruo: es una Carrie de barrio que descubre que el poder puede nacer del dolor.

Visualmente la cámara de Diego Tenorio captura el calor, el sudor, el polvo suspendido. La música de Pedro Onetto evita el sobresalto y prefiere la incomodidad que se instala lento. Casabé dialoga con el terror contemporáneo, pero desde una raíz propia: aquí lo siniestro no viene de afuera, sino de lo que no sabemos hacer con lo que sentimos.

El elenco sostiene esa verdad frágil. Oliverio hipnotiza con silencios; Fernanda Echevarría encarna una seducción que duele; las amigas parecen salidas de un cuento cruel, y la abuela Luisa Merelas guarda en la mirada el amor y la amenaza al mismo tiempo.

La virgen de la tosquera no habla solo de crecer, sino de descubrir que el amor también puede ser un territorio peligroso. Salí del cine con una pregunta clavada, como piedra en el zapato:
¿Cómo se llama eso que, cuando lo que más deseamos se convierte en lo que más odiamos?

Disfrútala en @cinetecanl_conarte Funciones:

Martes 3 de Febrero: 15:30 h.

Miércoles 4 de Febrero: 16:00 h.

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