El Jockey (2024, Argentina, 97min) Director: Luis Ortega
El Jockey una obra que desafía las normas establecidas del cine contemporáneo. Es provocadora que exige del espectador algo más que contemplación pasiva: demanda reflexión, desconcierto y un salto al vacío emocional y narrativo. Lejos de ser un drama deportivo convencional o un thriller psicológico tradicional, la cinta es un collage de géneros que atraviesa los límites de lo grotesco y lo sublime, cimentando a Ortega como una voz impredecible en el cine argentino.
Una historia de identidad y autodescubrimiento
En el núcleo de El Jockey encontramos a Remo Manfredini (interpretado magistralmente por Nahuel Pérez Biscayart), un jockey con un talento legendario pero atrapado en una espiral de autodestrucción. A medida que su comportamiento errático amenaza tanto su carrera como su relación con su novia Abril (Úrsula Corberó), un accidente fatídico lo lleva a desaparecer, dejando atrás su identidad y comenzando un deambular por las calles de Buenos Aires. Este viaje es menos físico y más existencial: una búsqueda de sí mismo en un mundo que mezcla el absurdo con la crudeza de la realidad. Ortega explora temas universales como la fragilidad humana, la identidad y las consecuencias del éxito, pero lo hace desde una perspectiva profundamente original.
Luis Ortega: Un estilo que desafía las convenciones
La dirección de Ortega es una apuesta por el riesgo y la transgresión. Cada cuadro de la película es un universo en sí mismo, donde lo onírico y lo tangible coexisten de manera inquietante. El uso de planos simétricos y la saturación visual no solo embellecen la narrativa, sino que contribuyen a la evolución de los personajes, especialmente la transformación de Remo. En lugar de apoyarse en los tropos tradicionales del cine de género, Ortega juega con el absurdo y el surrealismo para crear una atmósfera única que exige atención constante del espectador.
Actuaciones y aspectos técnicos sobresalientes
La interpretación de Nahuel Pérez Biscayart como Remo es una obra maestra de matices. Su capacidad para transmitir vulnerabilidad y caos interno hace que su transformación sea tanto creíble como conmovedora. Úrsula Corberó, como Abril, equilibra el relato con una fuerza silenciosa que contrasta con la intensidad de Remo. A esto se suma una banda sonora cautivadora de Rihards Zalupe, que guía al espectador por el universo caótico y poético de la película.

Reconocimientos internacionales
Estrenada en el prestigioso 81.º Festival Internacional de Cine de Venecia, El Jockey compitió por los premios León de Oro y León Queer, reafirmando su relevancia en el panorama internacional. Su carácter de coproducción entre Argentina, España, México, Dinamarca y Estados Unidos es testimonio de la amplitud de su visión artística y narrativa.
Conclusión: Una obra para los valientes
El Jockey no es una película para todos, pero para quienes se atrevan a entrar en su juego, promete una experiencia inolvidable. Es una meditación sobre la identidad y el poder de reinventarse en un mundo incierto y cambiante. Luis Ortega reafirma su lugar como un cineasta dispuesto a desafiar las reglas y crear una obra que, aunque incatalogable, permanecerá en la memoria de quienes la vivan.

