Desconexión con el Arte: ¿Por qué los espacios públicos prefieren dejarlos vacíos? Es frustrante que los grandes espacios dedicados al arte, como el Teatro del Centro de las Artes, el Teatro de la Ciudad y la Sala Experimental, prefieran mantener sus recintos vacíos en lugar de brindar acceso a los artistas para que puedan ejercer su labor. En sus mejores momentos, estos escenarios fueron el corazón de las artes escénicas, donde las puestas en escena llenaban la agenda toda la semana, ¡incluso los lunes en la sala experimental! Hoy en día, las cosas han cambiado, y ahora las presentaciones se limitan a solo unos pocos días. ¿Cuál es la excusa para tener tanto espacio sin aprovechar? Como ciudadanos, tenemos el derecho de exigir que estos espacios sean renderizados para la cultura: para los grupos de técnicos, guardias y demás profesionales del arte que, de todas formas, están siendo remunerados, con o sin funciones. Es absurdo que, teniendo recintos magníficos, la comunidad artística no tenga acceso a ellos, limitándose incluso en el calendario de funciones. El arte no es un lujo, es un derecho inalienable. Nos permite desarrollar nuestra sensibilidad, nuestra espiritualidad, y es tan esencial como cualquier otro alimento. En tiempos donde el arte se ha relegado al segundo plano, necesitamos recordar que el acceso al arte debe ser considerado tan primordial como el pan sobre la mesa.

Es absurdo que con recintos maravillosos, la comunidad artística no tenga acceso a los espacios públicos que son de todos. En tiempos pasados, los teatros como el Centro de las Artes y la Sala Experimental ofrecían funciones toda la semana, incluso los lunes. Hoy en día, solo se brindan tres funciones el fin de semana. El arte no solo alimenta el alma, también es un derecho fundamental, y como ciudadanos, tenemos el derecho de exigir más acceso a espacios culturales.

El Arte es un Derecho, no un Lujo

En tiempos en que los espacios públicos dedicados al arte se reducen a breves ventanas de exhibición, es urgente reclamar nuestro derecho a la cultura. Tradicionalmente, recintos como el Teatro del Centro de las Artes, el Teatro de la Ciudad y la Sala Experimental fueron escenarios vibrantes, con funciones programadas durante toda la semana, incluso los lunes. El arte es una herramienta para el tejido cultural de la sociedad.

Hoy, limitar las puestas en escena a un fin de semana esporádicos con tres funciones seguidas es absurdo, considerando la magnificencia de nuestros recintos. El acceso al arte es un derecho no negociable. El goce estético es exclusivo de los seres humanos, el arte, ese alimento del alma, debe estar disponible para todos los ciudadanos cada día.

Es momento de exigir que nuestras agendas culturales se abran y permitan a la comunidad artística expresarse sin restricciones. Porque el arte nos ayuda a desarrollar nuestro espíritu, a cultivar la sensibilidad y a comprender que, en un mundo que a menudo deja la cultura en segundo plano, el arte es tan vital como el pan en la mesa.

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