Carolina en la cocina, obra escrita y dirigida por el Maestro Herman Galindo.

“Un petite musical políticamente incorrecto” nos lleva en un viaje sin descanso de inicio a fin. La energía se vive desde el primer diálogo hasta el último, con gran precisión, ritmo y carisma. Acompañado de música en vivo y con una interacción muy bien resuelta, incluye coreografías —cada una con su carisma y complejidad— que aportan no solo un deleite visual, sino también un soporte dramático en el momento preciso. Nunca llegan a estar de sobra; por el contrario, dejan al espectador con ganas de seguir viendo más.

Actuaciones destacables en todo el reparto. La primera actriz Guadalupe Treviño, en el papel de Carolina, nos sumerge en el mundo del talk show, no solo por su interpretación carismática y contundente, sino también porque logra tocar a cada espectador mostrando el lado frágil de una madre sola. A su vez, es una mujer audaz y astuta que, a pesar de no ser una “chavita”, es una influencer con millones de seguidores en todo el mundo, dominando redes sociales y medios de comunicación, sin ser necesariamente “políticamente correcta”. Y es ahí donde nos deja ver la realidad del show business.

Una crítica que nos invita a la reflexión sobre el consumismo que vivimos hoy en día, no solamente en cuanto a alimentos, sino también sobre aquello que consumimos visualmente a través de redes sociales y medios de comunicación. Si te cachas riéndote de algo triste, es porque lo consumes. Pero la puesta invita justamente a eso: no a dramatizar estos temas, sino a emular la realidad de los medios y influencers con una sátira muy bien orquestada. Esta crítica tiene varios sentidos, y en uno de ellos desemboca en un tema conocido por la mayoría: la diabetes, que también se vuelve un parteaguas en la obra.

Cuenta también con cuatro maravillosas actuaciones de jóvenes talentosos: Diego Leal, Emiliano López, Víctor Ochoa y Marcos MeGo, quienes nos brindan un abanico de espectaculares personajes —al menos cuatro por cada uno—. Son, al unísono con Guadalupe Treviño, la chispa, la vida, el motor de cada momento especial que se vive en escena, cada uno tratado con quirúrgica precisión en todas sus disciplinas: actuación, canto, música y baile.

Una obra que no te puedes perder. Si eres de los que no apuestan mucho por los musicales, esta pieza te sorprenderá por la riqueza de su contenido y su crítica social, con mucho, mucho sentido del humor.

Coreografías a cargo de la maestra Ana Karen García y música en vivo del maestro Luis Rizo.
Por lo pronto este lunes 14 de julio arranca la temporada con un sold out. Una experiencia única que realza el nivel artístico de la escena teatral en Monterrey.

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