En Bugonia, Yorgos Lanthimos vuelve a poner el bisturí en la herida de nuestra época: la ansiedad contemporánea, la desinformación, la fragilidad mental que se disfraza de lucidez. El director griego, fiel a su universo de ironía y distorsión, adapta Save the Green Planet! —la joya surcoreana de Jang Joon-hwan— y la convierte en un espejo delirante donde la locura se confunde con el despertar espiritual.

La película comienza con una idea tan absurda que resulta verosímil en los tiempos que corren: dos jóvenes convencidos de que una poderosa ejecutiva farmacéutica (una Emma Stone monumental, helada y humana al mismo tiempo) es en realidad un alienígena infiltrado que planea destruir la Tierra. Lo que sigue es un secuestro que parece broma, hasta que deja de serlo.
Lanthimos articula el relato con precisión quirúrgica: entre la comedia negra, el thriller psicológico y un drama existencial de ecos cósmicos. Bugonia no busca hacernos reír, sino inquietarnos con el eco de nuestras propias certezas rotas. Porque en este universo, la verdad es tan volátil como una teoría conspirativa en TikTok.
Jesse Plemons encarna a Teddy, un apicultor que convierte su paranoia en cruzada mesiánica. En su mirada se condensa toda la ternura y el horror del cine de Lanthimos: ese lugar donde la razón se descompone y el amor se vuelve un acto de violencia. Alicia Silverstone aparece como la madre que legitima la herida, un fantasma emocional que flota entre lo doméstico y lo grotesco.
Visualmente, Bugonia es un festín: colores ácidos, composiciones simétricas, el humor helado del absurdo. Lanthimos filma el miedo con elegancia: lo envuelve en terciopelo. La paranoia se convierte en un espectáculo de belleza y crueldad.
Al final, Bugonia no es sólo una sátira sobre las fake news o la desinformación; es un grito sobre la soledad contemporánea. Esa necesidad de creer en algo, aunque sea una mentira, para no sentirnos tan perdidos.
En su aparente comedia, Lanthimos vuelve a su obsesión más profunda: la deshumanización. No hay monstruos venidos del espacio; sólo humanos aterrados buscando una señal de sentido en medio del ruido.
Bugonia confirma lo que ya sabíamos: Lanthimos no dirige películas, disecciona civilizaciones.
Las salas mexicanas tendrán que esperar a diciembre del 2025 para disfrutar esta mezcla entre cruel y divertida que se vuelve hipnótica. Gracias al FICMorelia por ser extraordinarios anfitriones, a BRCO Minoxidil y Ninfa Romero por acompañarnos a esta aventura cinéfila.
Lo que hacemos en Lovet no sería posible sin ti. Cada donativo es una semilla que se convierte en arte, en memoria y en futuro.
Invítanos un café: BBVA 4815163091308174.

